Mantenerse al día con los aportes a la seguridad social no solo es una obligación legal, sino también una garantía de acceso a beneficios fundamentales como salud, pensión y riesgos laborales. Sin embargo, es común que los aportantes al sistema desconozcan o descuiden un aspecto clave: las fechas de pago.
El cumplimiento de las fechas de pago asegura la continuidad en la cobertura de los servicios que ofrece el sistema de seguridad social. Retrasarse puede generar:
- Suspensión de beneficios: La mora en los pagos puede traducirse en la interrupción de servicios médicos o el acceso a indemnizaciones.
- Multas y sanciones: Las entidades encargadas de recaudar los aportes pueden imponer intereses por mora y sanciones adicionales.
¿Cómo se determinan las fechas de pago?
Las fechas de pago para los aportes a la seguridad social están establecidas según los dos últimos dígitos del NIT o documento de identificación del aportante. Este sistema organizado permite a las entidades administradoras gestionar de manera eficiente los recursos y garantizar la cobertura oportuna. Es importante tener en cuenta que estas fechas corresponden a días hábiles y no incluyen fines de semana ni festivos.
Por ejemplo:
- Si tus dos últimos dígitos son 01, el pago debe realizarse en los primeros días hábiles del mes correspondiente.
- Para dígitos como 99, las fechas suelen estar más hacia finales del período.
Consulta siempre el calendario oficial emitido por las entidades encargadas para asegurarte de cumplir a tiempo.
